Él busca la fórmula de su felicidad,
es un alquimista sentimental.
Los valores no concuerdan,
se confía del resultado
pero lo calcula todo mal.
Está pendiente del ayer,
del tiempo masticado.
Y el día de hoy,
no vale para él;
causa sin causa.
Porque vivir del momento extinto
es tantear a ciegas,
sumergido en un mar de espectros.
***
A recobrar el aliento,
alquimista sentimental,
tu función está fallando,
algo debes de cambiar.
La ecuación es sencilla,
pero…enajenado en el pasado
sólo te has de engañar:
la medida de tu felicidad
no es la recta
que supiste trazar
sino la curva
que puedes tomar.
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