En el reino del sol,
la corona demanda.
Los mandatos del alba
y una venganza soñada.
Forjando mi sentido,
a través de la espada.
En el reino de la luna,
la princesa aguarda.
Barajando mi destino,
a través de su mirada.
Un encuentro inadvertido,
el cruce con su alma.
En un mundo sacudido,
guardiana de mi calma.
No es la magia de las cartas,
ni el legado que nos ata.
El amor de bella dama,
en mí todo lo cambia.
Y al nacer nuestra noche,
mi corazón ella gana.
martes, 5 de octubre de 2010
Corazón de piedra
jueves, 6 de mayo de 2010
Lo que recuerdo de ella
Preferiría no escribir nada, hacer como hago hace varios años, recordar la fecha (las fechas) y pensar en lo que podría haber sido si hoy estuviera "acá". Jamás me imaginé que iba a extrañar tanto a esta persona. Nos imaginamos que aquellos seres que amamos tienen vida ilimitada, que nos van a acompañar siempre, que nunca nos va a faltar su apoyo, su comprensión, su compañia. Y de repente todo se desmorona, el cerebro nos juega una mala pasa y toda la racionalidad que tenemos se nos vuelca encima como un balde de agua fría, mejor dicho heleda; nos congela, nos paraliza y nos demuestra que no podemos vivir esa fantasía. Las personas se van, parten, no sé a donde, pero la mayoría preferimos creer que a un lugar mejor, donde van a estar en paz.
Cierto o no, se dice que la única forma de perpetuar el recuerdo del ser amado es unirse a la lucha contra el olvidoo, y año tras año repetimos la ceremonia del recuerdo y los homenajes correspondientes. Eso no está mal, pero a medida que transcurre el tiempo me convenzo más que quienes quedamos "acá" completamos ese ritual para aplacar un dolor irresulto que se acentúa con la confirmación de finitud de nuestra propia vida. Y sin embargo, aunque no pienso olvidarla, no quiero olvidarla, se que la memoria humana también tiene la facultad de ser desmemoriada. Saber eso me aterra, aunque el sentimiento no muere, la falta de memoria contribuye a atenuarlo.
Entonces se llegan a plantear tres situaciones: 1) olvidamos a la persona; 2) recordamos a la persona pero olvidamos las promesas que le hicimos; 3) olvidamos a la persona y a las promesas. Todas son situaciones poco felices, aunque inevitablemente sabemos que suceden. Debo confesar que caí en ellas y mi sufrimiento se convirtió en un cementerio de recuerdos que no he vuelto a explorar. En esta época del año siempre experimento un extraño sacudimiento, y desde que empecé a estudiar en la universidad progresivamente dejé que se me borraran los por qués. Pero la única forma de remediar esto es admitirlo, me equivoqué. ¡Cómo poder olvidar que hace unos años, perdía(mos) a Germana, festejaba mi cumpeaños y luego despedía también a mi abuela Lita!
Hoy siento que debo escribirlo, decir que quiero abandonarlo todo, pero a la vez quisiera pensar que esas personas que influyeron en mí no desearían que simplemente las recordara en su aniversario. Lo mejor que puedo hacer es recordarlas día a día, en cada uno de mis actos. Si lo que me enseñaron me ayuda a ser menos egoista y más justa con el mundo, entonces no habrá olvido que me gane y su recuerdo estará a salvo.
lunes, 25 de enero de 2010
Ya no quiero
Ya no quiero hacer esas dietas que prometen figuras exquisitas.
Ya no quiero completar formularios que enjaulan a las personas.
Ya no quiero cambiar de teléfonos que naufragan en la tempestad tecnológica.
Ya no quiero mudarme de ropas que anuncian la nueva moda.
Ya no quiero inyectarme esos temas que se cargan en la radio.
Ya no quiero contar las estrellas que caen en última nova.
Ya no quiero arrastrar los suspiros que esposan mis decepciones.
Ya no quiero sumar las horas que distancian viejos amores.
domingo, 10 de enero de 2010
Casa de muñecas
Era sueño del hombre
terminar con el dolor
en un tiempo venidero.
Ensayando la tragedia,
diseñó su próximo plan.
Y en el ocaso de sus miedos
iluminó su mundo perfecto.
Material de avanzada,
carcasa putrefacta.
Dominio de las plásticas,
esclavitud de las humanas.
Casa de muñecas,
cárcel de las almas.
Y avanzó su corrector
por el camino depuesto.
Borró la luz todo defecto:
el pasado, desecho,
la humanidad, al vacío.
Con el futuro al acecho,
la muerte fue un hecho.
Porque en un mundo sin error,
respirar es el defecto.
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