La negra, la negra, ¿dónde estará? Yo le prometí estar aquí, en el lugar indicado, a la hora señalada. Pero la noche se desliza sobre mis hombros, el viento arremete contra mi pecho y el alcohol me quema por dentro sin que ella pueda hacer nada para detenerlo. Porque una vez más me juró en vano, me nombró a su madre y se puso de rodillas esbozando esa mueca de dolor interminable. Porque una vez más yo le creí, dejé que la pasión circulara por mis venas y muriese dentro de su cuerpo... Sensación etérea, de ensueño, de un 15 de noviembre casual.
Son más de las tres de la madrugada, ella no va a venir, aquello no se va a repetir. Hasta hace una semana tenía esperanzas, todo volvería a fluir como en ese entonces. Y sin embargo, su ausencia viene a sacudirme la boca con una cachetada. Camino, camino, doy vueltas en círculo intentando ahogar la vista con este verde avinagrado. ¿Dónde estará ahora? Seguramente habrá regresado a su país natal. A estas horas estará zambando y moviendo sus caderas. Belleza exótica de Brasil, eso es lo que le gusta parecer. Por eso no está aquí. Sabe que conmigo no sirve esa mascarada. Por eso me hace esto, por eso jura en vano. Quisiera creer otra cosa, pero en mi interior la llama aumenta y no detiene su tormento.
Trescientos sesenta y cinco días aguardando esta cita y ahora tengo que derramar esa lujuria contenida en solitario, detrás de esos estériles arbustos. ¿Dónde estará? Las posibilidades son infinitas, la negra no conoce de limitaciones geográficas. Quizás esa sea la razón por la que no está aquí, porque detesta las repeticiones, los rituales, las oraciones aprendidas de memoria. Y yo soy hombre de rutina, máquina monocorde que vive para cumplir el calendario. ¿A quién engaño? Ella descree de los compromisos, aquella vez accedió por capricho mío, para zafarse de este cuerpo, de este cuerpo envejecido y evitar otra dosis de mi sexo oxidado. Hoy no va a venir, no va a venir, no va a venir.


Dije "Adios, adios,
hasta pronto."
y escondí mi canto.
Silenciosa, me apagué
y estallé sin llanto.
¿No te preguntas por qué?
Capturas, entrenas, viajas:
esa es tu forma de actuar.
Capturas, entrenas, viajas:
lo haces con convicción.
Capturas, entrenas, viajas:
siempre tienes que batallar.
Capturas, entrenas, viajas:
ya elegiste tu dirección.
Dije "Adios, adios,
hasta pronto."
y me viste partir.
Fugaz, a tí retorné
y volví a desaparecer.
¿No te preguntas por qué?
Capturas, entrenas, viajas:
esa es tu forma de ser.
Capturas, entrenas, viajas:
a eso le llamas destino.
Capturas, entrenas, viajas:
ya no me puedes ver.
Capturas, entrenas, viajas:
no comparto tu camino.
Hay algo que está mal.
Yo quisiera brillar
[pero caigo en tu olvido].
Yo quisiera soñar
[pero no estoy contigo].
Son sirena sin mar
[mi amor, te he perdido].


Amiga mía,
no fue casualidad,
ya estaba escrito.
Tener esta amistad
era parte del destino.
Amigo mío,
no fue una ilusión,
así debía ser.
Desde un primer momento,
nació entre los dos.
Aunque lejos estés,
nada cambia
lo que hemos vivido.
Aunque lejos estés,
no lo dudes,
sigues siendo mi elegido.
"Hola amiga, ¿cómo has estado?"
"Muy bien amigo. Me alegra verte."
Amistad dices tú,
amistad digo yo:
pero algo no decimos,
no alcanza esa palabra.
Yo tengo un secreto.
Yo algo te oculto.
Y no se cómo explicarte.
Aunque lejos estés,
nada cambia
lo que hemos vivido.
Aunque lejos estés,
no lo dudes,
sigues siendo mi elegido.
Como en mis sueños...
será nuestra noche
y no la pienso arruinar.
Sólo necesito una oportunidad...
si al cerrar los ojos
te vuelvo a encontrar.
"Adios amiga."
"Hasta pronto amigo."
Dame cinco minutos...
quiero volver a sentir
el estar juntos
me hace revivir.
Dame cinco minutos...
aprovechemos el encuentro
para cumplir nuestros deseos
este es el momento.
Amigo mío.
Amiga mía.

