Se acabaron los vuelos,
el aire envenena.
Lejos están los cielos,
bienvenida la arena.
¿Territorio dorado?
¿Oasis de lujuria?
Un sueño acotado,
de pasión y de furia.
Muere la calle
en el cementerio
y nuestro amor,
en el desierto.
Son áridos recuerdos
que retornan a la alcoba,
paraíso entre mis piernas
que se vuelve una sombra.
miércoles, 10 de septiembre de 2008
Árido
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