No hay flores de perdón,
el engaño es infinito.
Está hecha la división,
no somos uno sino dos.
Cubre pronto esa herida
o jamás has de sanar.
Los pétalos de sangre
bendicen la separación.
Que la última espina
no te haga llorar.
Acepta la repartición...
¡Coge la rosa del adios!
sábado, 4 de octubre de 2008
Rosa del adiós
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