lunes, 4 de febrero de 2008

Algo se mueve

Las pisadas se ahogan de repente y el sonido del agua parece alzar sus acordes más estridentes. “Algo” se mueve en tu dirección, mamando hasta la más ínfima gota de aire que alcanza a deslizarse entre las aguas. Un escalofrío muerde tu piel y comienzas a sentir que aquella fuerza innombrable está liquidando, paso a paso, tus últimas posibilidades de seguir con vida.

La respiración se te va cortando y pierdes la capacidad de saber cuánto tiempo queda a tu favor. “Algo” se mueve en tu dirección y no puedes evitarlo. La tensión se apodera de tu ser y si tu existencia persiste a pesar de la falta de oxígeno, sientes que no durarás demasiado si te quedas en ese estado. ¿Por qué? Porque ahora descubres que tu cuerpo no te obedece.

Un muñeco inerte no puede defenderse. En vano intentas mover tus miembros. Tu cabeza manda la orden, pero el mensaje parece perderse en medio del camino: una vez más la conexión te falla. “Algo” se mueve en tu dirección y sabe que estás indefenso. Frente a tales circunstancias, la única opción es encomendarse a Dios. Pero como nunca has experimentado la fe, será mejor que te vayas haciendo a la idea de que no hay salida. Te hará pedazos, no cabe duda.

Por sí solo eres incapaz de escapar de allí. Te es indispensable la ayuda del exterior. ¿Sabrá alguien en qué situación te encuentras? ¿Le importará a tu familia? ¿A tus amigos? ¿A tu pareja? De todos ellos, ¿vendría alguien en tu auxilio? El tercer síntoma se manifiesta, la inseguridad te invade y temes que sean ellos quienes te han llevado a tal extremo.

“El conocimiento de la verdad puede ser peor que la propia muerte.” te había dicho tu abuela. Quizás sea hora de aceptar el hecho de que el mundo te ha abandonado a tu suerte y dejar que todo acabe de una vez: sin ofrecer más resistencia, resignarte a que ese “algo” te alcance. O tal vez podrías intentar, por primera vez, entonar una plegaria.

2 comentarios:

Akeru dijo...

¿Por que ese algo ha de ser malo? Fíjate bien: el eco de las pisadas, ¿no serán de zapatos de tacón? ¿El aire no será absorbido por el revolotear de un vestido de seda?
quizá solo quiere darte un pequeño mordisquito en la oreja...
Saludos de una vampiro que revolotea en la noche...

Eristarco (Ricardo Garavito) dijo...

Hay experiencias intransferibles por justamente estar sujetas a la subjetividad.
Un tal Oliverio solía decir: Nada ansío de nada mientras dure el momento que es todo y Había un Manuel que decía: "Que la vida no se tome la pena de matarme ya que yo no me tomo la pena de vivir".